Trastornos de la conducta alimentaria
Hay pocas situaciones, en nuestra sociedad actual, en las que la comida adquiera únicamente el significado último de nutriente vital para la supervivencia. La alimentación tiene también una función mediadora de las relaciones sociales sin distinción de niveles o clases sociales. Al hablar de alimentación estamos ante un fenómeno muy complejo, ya que abordarlo significa convocar a la biología, a la medicina, al arte, a la psicología, etc. Comer es algo más que satisfacer una necesidad biológica, por lo tanto el dejar de comer, práctica que actualmente asola la población sobre todo adolescente, es un acto multideterminado que requiere diversas puertas de entrada a su comprensión y respuestas múltiples en su tratamiento.

Hace sólo tres décadas los llamados trastornos de la conducta alimentaria (TCA), eran prácticamente desconocidos incluso para la mayoría de los profesionales de la medicina. Pero en los últimos 25 años, la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa, el trastorno por atracones y sus variantes, (sin olvidar la gran problemática que en la actualidad y para la salud de la persona implica la obesidad) han dado la cara como enfermedades importantes en cuyo desarrollo intervienen múltiples factores que incluyen trastornos emocionales de la personalidad, alteraciones del entorno familiar, una posible sensibilidad genética o biológica y un ambiente sociocultural en el que coexisten la sobreabundancia de comida y la obsesión por la delgadez.
La prevalencia de los trastornos de la conducta alimentaria en los países desarrollados se ha ido incrementando en los últimos años, alcanzando en el caso de la anorexia nerviosa una cifra de entre el 0,5 y el 3,7 % de las adolescentes y mujeres jóvenes, así como su evolución encronizada y la frecuente comorbilidad médica que presentan.
Entre los TCA se incluyen la anorexia y la bulimia nerviosa, el llamado trastorno por atracón, dos cuadros muy poco frecuentes denominados rumiación y pica, así como algunas formas de obesidad.
La Anorexia Nerviosa (AN) se caracteriza por el rechazo a mantener el peso en los valores mínimos normales y que se acompaña de una alteración de la percepción de la forma y del peso normal.
La Bulimia Nerviosa (BN) consiste en la aparición de episodios recurrentes de voracidad seguidos por conductas compensatorias inapropiadas, como el vómito autoinducido, el abuso de fármacos, laxantes y diuréticos, el ayuno o el ejercicio excesivo. Al igual que en la AN, en la bulimia también se encuentra alterada la percepción de la forma y el peso corporal.
El Trastorno por Atracón es un cuadro caracterizado por atracones de comida recurrentes sin las características compensatorias propias de la bulimia nerviosa.
La Obesidad simple, aunque aún no está considerada como trastorno psiquiátrico, sino médico, si que existen ciertas pruebas de que los factores psicológicos desempeñan un papel importante en la etiología, por lo que se puede hablar de factores psicológicos que afectan al estado físico.
El Pica se define como la ingestión persistente de sustancias que no constituyen alimentos como pueden ser tierra, trozos de cal, etc.
El mericismo o rumiación consiste en la regurgitación repetida de la comida del estómago a la boca, de donde es expulsada o masticada indefinidamente.
Manifestaciones clínicas de los TAC
Los síntomas clínicos de los trastornos de la conducta alimentaria, en general, comprenden cuatro aspectos fundamentales:
- Alteraciones de la conducta, en particular de la ingesta.
- Alteraciones cognitivas.
- Trastornos psicopatológicos.
- Complicaciones médicas.
Algunas de estas manifestaciones pueden ser consecuencia de la propia malnutrición y emaciación. Existen en cambio otros rasgos psicopatológicos, por ejemplo los de carácter obsesivo-compulsivo, que posiblemente estuvieran ya presentes en la persona pero que se ven exacerbados por la mala nutrición.
Existen algunos trastornos y síntomas que son comunes tanto a la BN como a la AN, en cambio cada una de ellas presenta otros que son exclusivos y específicos de cada uno de estos trastornos. Hay que tener en cuenta que muchas de las personas que sufren AN desarrollan a la vez signos bulímicos, así como personas bulímicas que presentan en su inicio o en su evolución rasgos anoréxicos.
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