Ansiedad
La ansiedad es una respuesta innata de nuestra especie, que tiene como misión la supervivencia. Cada vez que nos encontramos en peligro, el circuito de la ansiedad se dispara haciendo que reaccionemos de la forma más eficaz para sobrevivir. Por lo que se podría decir que estamos aquí gracias a la ansiedad.

La ansiedad es útil para afrontar peligros reales y situaciones no cotidianas que implican un reto o desafío. Es la ansiedad la que nos ayuda en esos momentos a reaccionar mejor y con más rapidez, aumentando así las posibilidades de reaccionar de una manera más eficaz. Concluyendo, la ansiedad es parte de nuestro ser y nos ayuda a vivir mejor; es beneficiosa, siendo nuestra mejor aliada en las situaciones difíciles.
Pero también puede ocurrir que esta beneficiosa reacción para nuestra supervivencia nos traicione. Esto ocurre cuando la ansiedad aparece ante situaciones inocuas, que no suponen riesgo o peligro alguno (o la posibilidad de peligro es muy escasa), por ejemplo, montar en avión o en un ascensor. También puede suceder que en la situación a la que nos enfrentamos sí haya algo en juego y el individuo deba actuar de una forma especial, pero la ansiedad en este caso sea desproporcionada para dicha respuesta. Si por ejemplo, una persona debe hacer un examen y lo afronta con un nivel moderado de ansiedad, pensará, recordará y escribirá mejor. Pero si lo afronta con un nivel de ansiedad muy elevado, esta entorpecerá la tarea haciendo que el individuo incluso intente escapar de ella.
Resumiendo, se puede hablar de problemas de ansiedad cuando la persona siente niveles de ansiedad demasiado altos ante situaciones en las que la mayoría de las personas no experimentan un grado de ansiedad tan elevado o sólo se sentirían moderadamente ansiosas.
Hay que tener en cuenta que tener un ataque de pánico es una experiencia normal para la mayor parte de la población. Como demuestran los estudios, aproximadamente el 20% de la población general, ha sufrido al menos una vez en su vida un ataque de pánico. Por lo que tener un ataque de pánico aislado no se debe considerar un trastorno psicológico. Los datos nos muestran que un 2.8% de la población masculina ha presentado a lo largo de la vida un trastorno de ansiedad y que un 1.4% de las mujeres ha desarrollado a lo largo de la vida un trastorno de ansiedad (Torres & Montoya, 1997).
Sintomatología
Algunos síntomas físicos habituales, aunque no comunes a todos los trastornos, son: taquicardia, sudoración, mareos, temblores, vértigo, nausea, y hormigueo en las extremidades. En el plano de lo psicológico destaca la sensación de pérdida de control, problemas de atención y memoria, desrealización, despersonalización, llegando a poder producirse en algunos casos la aparición de falsas creencias, ideas obsesivas y sensación de amenaza de muerte, entre otras. En lo que se refiere a la conducta, el rasgo más característico es el de la evitación de situaciones que podrían generar ansiedad. La hipervigilancia, la rigidez corporal, el sentido del ridículo y la falta de habilidades sociales, suelen ser síntomas de algunos trastornos de ansiedad.
Podemos explicar el trastorno de ansiedad/pánico a modo de espiral, ya que las mismas sensaciones físicas de ansiedad son las que se interpretan como una confirmación de los pensamientos catastróficos y producen más respuesta fisiológica, que a su vez produce más respuesta cognitiva…..lo que nos lleva a la búsqueda de conductas de seguridad para que se reduzca el malestar. El problema es que las conductas de distracción o evitación usadas a veces, para reducir este malestar a corto plazo y que son eficaces, porque hacen que el individuo se sienta mejor, son el principal factor de mantenimiento del problema, o sea son la principal causa de que la persona siga sufriendo el pánico o la ansiedad.
El centro psicológico Mónica Comas está situado en la Calle Vitoria 17, Oficina 101, en Burgos