Adicciones
La historia de las adicciones va unida a la historia del hombre. Fumar cigarrillos, beber alcohol, mascar hojas de coca, esnifar preparados psicoactivos, beber pócimas, fumar marihuana, utilizar el opio para el dolor, etc. son ejemplos de algunas de las sustancias que el hombre ha utilizado a lo largo de la historia. Actualmente, junto a las anteriores, y sus derivados industriales o químicos, destacan las nuevas adicciones, unas derivadas de sustancias, como es el caso de la heroína, la cocaína, las drogas de diseño, el LSD, etc. y otras adicciones comportamentales, sin sustancia, como la adicción a Internet, al juego, al teléfono móvil, a los teléfonos eróticos, al sexo, a las compras, y a un amplio etcétera de conductas que pueden llegar a ser adictivas.
Por ello, en los últimos años se han ido incluyendo distintas conductas bajo la denominación genérica de adicciones o conductas adictivas, ya que se ha observado que este tipo de conductas, aun sin sustancia, tienen la capacidad de producir la dependencia y el resto de las características que las sustancias psicoactivas.
Una de las características principales de cualquier conducta adictiva, es la pérdida de control. La persona con una conducta adictiva no tiene control sobre la misma, aparte de que le produce dependencia, tolerancia, síndrome de abstinencia y una incidencia negativa en todos los ámbitos de su vida. Echeburúa (1999) considera como características principales de las conductas adictivas la pérdida de control, la fuerte dependencia psicológica, la pérdida de interés por otras actividades gratificantes y la interferencia grave en la vida cotidiana.
Las Sustancias Psicoactivas y el abuso de las mismas.
Las sustancias psicoactivas son productos químicos que afectan al sistema nervioso central, alterando el pensamiento de la persona que abusa de ellas, su estado de ánimo y/o sus conductas. Existen distintas categorías de sustancias psicoactivas y cada una de estas sustancias tiene unas propiedades y unos efectos únicos. Su poder adictivo también varía, pero sin restar importancia al resto de efectos negativos que pueden tener para la salud, etc. Las clasificaciones que se hacen suelen ser en función de sus efectos sobre el SNC, así podemos distinguir entre:
- Sustancias depresoras del Sistema Nervioso Central (alcohol, anestésicos, barbitúricos, inhalantes).
- Sustancias Ansiolíticas (Benzodiacepinas).
- Psicoestimulantes (cafeína, nicotina, cocaína, anfetaminas).
- Analgésicos – narcóticos (heroína, morfina, codeína, metadona).
- Alucinógenos (LSD, mescalina, silocina, derivados del cannabis, éxtasis).
Se deben tener en cuenta la diferencia entre dos conceptos: Abuso de sustancias y Dependencia.
El Abuso se define como un patrón disfuncional de utilización de las sustancias psicoactivas. Es la autoadministración de cualquier droga que produce consecuencias adversas.
La Dependencia se define como la incapacidad de control del consumo. Es el estado fisiológico de neuroadaptación producido por la administración repetida de una sustancia, necesitando de una administración continuada para evitar la aparición de un síndrome de abstinencia.
El Síndrome de Abstinencia hace referencia a las reacciones adversas, psicológicas y fisiológicas, que aparecen tras la interrupción brusca de una sustancia que produce dependencia.
Se considera cualquier patrón de consumo de sustancias psicoactivas (sin sustancia) como problemático y que requiere intervención, si acaba generando consecuencias adversas ya sean sociales, laborales, legales, de salud o interpersonales.
Características y efectos de las sustancias psicoactivas (Las Drogas)
El alcohol
En nuestra cultura un alto porcentaje de la población consume alcohol de manera más o menos regular, por lo que es importante delimitar y establecer lo que constituye un uso saludable o no dañino del alcohol y un abuso del mismo.
El Alcohol etílico o etanol es un depresor del sistema nervioso central. Los problemas de alcohol pueden cursar con dependencia fisiológica (abstinencia y tolerancia), psicológica (uso compulsivo) o ambas a la vez.
Se considera dependencia al alcohol a la presencia de un grupo de signos conductuales, cognitivos y fisiológicos que indican que el individuo consume la sustancia a pesar de los graves problemas que la misma le ocasiona.
El mecanismo reforzador del alcohol es muy variado, hay personas que beben para olvidar, para relajarse o para excitarse. A dosis bajas puede producir pseudoexcitación por desinhibición, euforia, sociabilidad y optimismo. Pero en dosis altas los efectos son un aumento del tiempo de respuesta, incoordinación motora, excitación psicomotriz, alteraciones visuales, hipotermia, depresión respiratoria, coma e incluso muerte.
Tras la ingestión de alcohol y dependiendo de la tasa de alcoholemia se puede pasar por distintas fases:
- Fase de sobriedad
- Fase de euforia
- Fase de excitación
- Fase de confusión
- Fase de estupor
- Fase de coma
- Fase de muerte por parada cardiorespiratoria
Las consecuencias físicas de ingesta de alcohol son, entre otras, problemas cardiovasculares, polineuritis, cirrosis, pancreatitis, cáncer de estómago, garganta, laringe, esófago, úlcera gástrica, impotencia y frigidez sexual, envejecimiento prematuro.
Entre las consecuencias psíquicas podemos nombrar la desinhibición, euforia, relajación, aumento de sociabilidad, dificultades para hablar o asociar ideas, descoordinación motora, pérdida de la memoria, tendencia a la depresión, epilepsia, delirium tremens, psicosis, demencia alcohólica, celotipia, labilidad emocional, trastornos sexuales y del sueño, delirios, deterioro cognitivo, etc.
Alucinógenos
Son sustancias que producen alteraciones sensoriales. Algunos de ellos, como la psilocibina o mescalina son de origen natural, otros en cambio como el LSD se elaboran de forma sintética.
El consumo de LSD produce alteraciones de distinto tipo. Entre las alteraciones psicológicas se podrían mencionar:
- Alteraciones emocionales: cualquier asunto ordinario se percibe con un simbolismo extraordinario. Produce una labilidad emocional, en algunos casos extrema.
- Alteraciones en la percepción: efectos sobre la percepción del tiempo. Los colores, profundidades y contornos adquieren gran intensidad. Se distorsionan las formas (pseudoalucinaciones). También la imagen corporal se ve distorsionada, aumenta la sensibilidad a la temperatura y a la presión, etc.
- Alteraciones del pensamiento: aparecen multitud de ideas de golpe que no se pueden verbalizar, la memoria disminuye, así como la capacidad de concentración y de fijación de la atención.
Además a nivel fisiológico también se producen alteraciones como por ejemplo midriasis, taquicardias, aumento de la presión arterial, náuseas, disminución del apetito, pirexia, incoordinación y ataxia.
Está demostrado que el consumo de LSD puede provocar problemas psiquiátricos de carácter permanente como las psicosis esquizofrénicas prolongadas, el síndrome amotivacional, crisis de ansiedad o episodios depresivos.
Anfetaminas
Las anfetaminas son potentes estimulantes del sistema nervioso. Suelen consumirse en forma de pastillas y en ocasiones forman parte de la composición de los comprimidos de Éxtasis. Una de las más frecuentes es el sulfato de anfetamina o Speed que se suele presentar en forma de polvo y se consume por inhalación.
En un primer momento, tras el consumo provoca una sensación de bienestar, confianza, autosatisfacción, autoestima y aumento del ánimo. Pero a estos efectos hay que añadirle otros como la aparición de una conducta estereotipada, sobre todo de movimientos repetitivos. Dependiendo de la respuesta individual puede causar el efecto contrario y provocar disforia. En un primer momento, retrasa la aparición del sueño pero tras varios consumos o al suspender la administración aparece efecto rebote del sueño y el patrón puede tardar en recuperarse.
Tras un consumo continuado y/o de dosis altas pueden aparecer: confusión, agresividad, cambio de la libido, ansiedad, creencias delirantes, alucinaciones paranoides, estados de pánico, etc. Además hay que tener en cuenta que tras la estimulación central producida durante el consumo aparece el efecto contrario, es decir la fatiga, depresión y somnolencia profunda.
Cannabis
El cáñamo o cannabis es una planta conocida desde la prehistoria cuyas fibras se han utilizado para multitud de cosas (ropa, calzado, cuerdas, etc.).
El hachís es la resina obtenida de la planta. Suele contener un 10-20% del principio activo delta-9-THC y se elabora a partir de la resina almacenada en las flores de la planta hembra, prensándose y formando una pasta compacta de color marrón. También se presenta en forma de aceite, teniendo éste una mayor concentración.
La marihuana está formada por las hojas y las flores secas de la planta, conteniendo un 1-5 % de delta-9-THC.
Las vías de administración más utilizadas son la inhalada-fumada y la vía oral (en comestibles).
Si es inhalado, los efectos aparecen rápidamente con un pico máximo de 10-30 minutos y duran aproximadamente tres horas.
El consumo de cannabis o sus derivados suele producir: sensación de bienestar, euforia, relajación o hiperestimulación, somnolencia, risas espontáneas, impresión de que el tiempo pasa más lentamente, despersonalización, alteraciones de la percepción, déficit de la atención, dificultades de coordinación, aumento de la suspicacia y retraimiento social, reacción conjuntival, aumento del apetito, sequedad de boca, interrupción de la continuidad del discurso, lenguaje monótono, desinhibición.
En consumidores crónicos de cannabis es frecuente encontrar: ansiedad, confusión, miedo, exacerbación de la depresión o de cualquier otra psicopatología previa, psicosis cannábica, síndrome amotivacional (con signos comportamentales como pasividad, desinterés por todo, pérdida de la memoria, dificultades para resolver problemas y tomar decisiones).
Cocaína
La cocaína es una sustancia extraída de la planta Eritroxilon coca. El cultivo de la hoja de coca en países sudamericanos y su consumo (masticado o en infusiones) ha estado desde hace siglos ligado a la cultura indígena.
La pasta de coca, base de coca o basuco es el primer producto que se extrae en el proceso de manufacturación de la cocaína y que contiene del 40- 90% de sulfato de cocaína, se suele consumir fumada o mezclada con tabaco o marihuana.
Tratando la base de coca con ácido clorhídrico se obtiene el clorhidrato de cocaína (coca, nieve) que contiene del 12-75% de clorhidrato de cocaína y se consume por vía nasal o endovenosa.
La cocaína base (crack) se obtiene mezclando el clorhidrato de cocaína con un solución básica (amoniaco, bicarbonato sódico). Se presenta en forma cristalizada formando pequeñas piedras y contiene le 10- 80% del alcaloide cocaína. Se consume por inhalación o fumada.
La cocaína es un estimulante del SNC, produciendo efectos como euforia, excitación, locuacidad, sensación de gran fuerza física y agudeza mental. Su consumo produce un aumento de la actividad simpática, lo que se manifiesta produciendo vasoconstricción, aumento de la presión arterial, bradicardia o taquicardias, aumento de la frecuencia cardíaca, midriasis, temblor y sudoración. Disminución del apetito, hiperactividad motora, verbal e ideativa e insomnio.
Puede producir alteraciones como trastornos de ansiedad (crisis de pánico), trastornos psicóticos, cuadros de delirium o trastornos depresivos.
Fenciclidina
La fenciclidina, polvo de ángel o PCP es un anestésico sintetizado, que suele consumirse inhalada, fumada o ingerida.
Interfiere en la capacidad de concentración, no permite pensar de forma lógica o articular palabra. Afecta a la percepción y al estado de ánimo, junto a la desorganización del pensamiento. Tras su consumo se pueden experimentar marcados síntomas de miedo y ansiedad, así como aparecer conductas violentas.
El uso crónico de esta sustancia produce una pérdida de la memoria, depresión, dificultades para hablar y pensar, así como pérdida de peso. Todos estos síntomas pueden persistir en el tiempo.
Inhalantes
Son sustancias que desprenden vapores a temperatura ambiente, productos químicos cuyos gases pueden ser absorbidos por el pulmón llegando rápidamente al SNC.
Suelen ser disolventes, pegamentos, propelentes, gasolina, pinturas, etc. Al ser fácil conseguirlos y de bajo coste, es muy utilizado por adolescentes.
Los efectos iniciales son sensación de exaltación del humor, euforia y alegría. Ocasionalmente se producen alucinaciones y trastornos de la conducta como por ejemplo, agresividad, hiperactividad motora. Posteriormente aparecen los demás efectos como la somnolencia y la confusión. Puede producir una pérdida de la conciencia a dosis altas, náuseas y vómitos.
A largo plazo, los efectos del uso continuado de este tipo de sustancias son muy graves, debido a la alta toxicidad de estos productos químicos. Se produce palidez y fatiga, disminución de la memoria y de la concentración, pérdida del equilibrio, depresión, irritabilidad, conducta agresiva, anomalías hepáticas, afecciones renales, pulmonares y cardíacas, neuropatías, etc.
Nicotina
El tabaco proviene de la planta Nicotiana Tabacum y de sus hojas se obtiene la materia prima para elaborar los cigarrillos, puros, el tabaco de pipa, etc.
La forma de consumo más común es el cigarrillo, cuyo humo contiene miles de componentes tóxicos entre los que se encuentra la Nicotina. Ésta es un estimulante del SNC, con efectos psicoactivos y la responsable de la dependencia física que genera el tabaco.
El hábito de fumar suele adquirirse en la pubertad, la mayoría de los jóvenes comienza a fumar entre los 10 y 15 años y llegan a ser fumadores habituales a los 18 años. Ya a los pocos años de iniciar el hábito se crea la dependencia y a partir de ese momento se sufrirán los síntomas del síndrome de abstinencia a la nicotina al interrumpir el consumo.
A pesar de ser un excitante, el tabaco se consume para conseguir efectos psicológicos como la relajación. Provoca también una sensación de mayor concentración y otros efectos sobre el organismo como disminución de la capacidad pulmonar, fatiga, deterioro de los sentidos del gusto y el olfato, envejecimiento de la piel, tos matutina con expectoración. Además tiene otros efectos más nocivos, como úlcera gástrica, cáncer de pulmón, de boca, laringe, esófago, riñón y vejiga, bronquitis y enfisema pulmonar, así como problemas cardíacos.
Opiáceos
El opio se extrae de las cápsulas de adormidera (Papaver somniferum) y del opio se elaboran sus derivados, principalmente la morfina, de la que mediante síntesis química, se elabora la heroína.
La morfina es un polvo cristalino blanco, muy suave al tacto, con olor ligeramente ácido y de sabor amargo, que posee un potente efecto analgésico, además de un alto potencial adictivo, aun superado por el de la heroína.
La heroína es también un depresor del SNC. Entre sus efectos psicológicos se encuentra la sensación de euforia y bienestar. También produce fuertes efectos fisiológicos como analgesia, nauseas, vómitos, inhibición del apetito, etc.
Otros síntomas asociados al consumo de heroína o riesgos derivados de su consumo son los desordenes de personalidad (trastorno de personalidad antisocial o narcisista, sobre todo), alteraciones cognitivas (problemas de memoria, de ansiedad y depresión). Junto a estos, suelen aparecer problemas orgánicos, por ejemplo adelgazamiento, estreñimiento, anemia, inhibición del deseo sexual, pérdida de la menstruación y riesgos de contraer infecciones debido a la forma de uso y el contexto en que a veces se consume (hepatitis, VIH, etc.).
Los opiáceos no sólo producen tolerancia y dependencia física rápidamente sino que el síndrome de abstinencia suele ser intenso y se caracteriza por síntomas como lacrimeo, sudoración, rinorrea, insomnio, nauseas y vómitos, diarrea, fiebre, dolores musculares, intensa ansiedad, etc.
Sedantes, hipnóticos o ansiolíticos
En este grupo se incluyen los fármacos con acción depresora del SNC, que generan una acción hipnótica o sedante. De todas las más importantes, por la cantidad de compuestos que de este tipo se han sintetizado son las benzodiacepinas. Éstas tienen una fuerte acción sedante e inducen al sueño a dosis altas.
Se han utilizado sobre todo para el tratamiento de la ansiedad, el insomnio, la epilepsia y trastornos como el pánico y la abstinencia alcohólica.
La abstinencia de estos fármacos depende fundamentalmente de factores como el tiempo que se hayan estado consumiendo y las dosis, la mezcla con otros medicamentos o drogas, etc. Tras interrumpir el consumo, algunos de los síntomas que pueden aparecer son: hiperactividad autonómica, aumento del temblor de las manos, insomnio, náuseas y vómitos, alucinaciones visuales, táctiles o auditivas transitorias o ilusiones, agitación psicomotora y crisis epilépticas.
Drogas de síntesis
Las drogas de síntesis o de diseño se popularizaron en la última década del S. XX y son sustancias producidas por síntesis química. Se trata por lo tanto de compuestos anfetamínicos a los que se suele añadir algunos componentes de efectos alucinógenos.
El más popular es el Éxtasis o MDMA, que normalmente se consume ingerido. Su consumo da lugar a una experiencia mixta entre la estimulación y la percepción alterada, por lo que se compara con una mezcla de anfetaminas y el alucinógeno, mescalina. Sus principales efectos psicológicos son la empatía, sociabilidad, euforia, incremento de la autoestima, desinhibición, deseo sexual aumentado, locuacidad, inquietud, confusión y agobio. También produce efectos fisiológicos como taquicardia, arritmia, hipertensión, sequedad de la boca, contracción de la mandíbula, temblores, deshidratación y aumento de la temperatura corporal.
El consumo de éxtasis está asociado a la aparición de crisis de ansiedad, trastornos depresivos y alteraciones psicóticas, además de lesiones orgánicas graves.
GHB
El GHB es una sustancia depresora del SNC, que circula por el mercado en forma líquida en pequeños botes transparentes. Se llama éxtasis líquido y aun teniendo algún efecto parecido al MDCMA, es fundamentalmente una droga depresora.
Se absorbe por vía oral, aunque podría también por vía venosa. Su acción comienza a los 15 minutos de la administración y el efecto persiste unos 20- 40 minutos.
Tras el consumo se experimenta una sensación de sedación, con ligera euforia, aparece somnolencia, obnubilación, cefalea, confusión, etc. Puede llegar a producir depresión respiratoria, delirio y alucinaciones.
Ketamina
La ketamina es un analgésico disociativo y actúa creando una sensación de estar fuera de sí mismo. Puede encontrarse en líquido, polvo, cristales, pastillas o cápsulas.
A dosis bajas los efectos son similares a los del alcohol o los sedantes, con pérdida de la coordinación y dificultades para hablar, pensar, visión borrosa, etc. A dosis altas, en cambio puede llegar a producirse un viaje psicodélico muy fuerte, pudiendo aparecer delirios y pseudoalucinaciones, perdiendo la noción de uno mismo, de dónde se encuentra, con pérdidas de la noción del tiempo y del reconocimiento de lo que ocurre alrededor.
Puede provocar depresión respiratoria, paro cardíaco, trastorno de ansiedad, paranoias y un consumo continuado lleva a problemas de memoria, concentración y deterioro de otras habilidades.
Poppers
Son drogas recreativas compuestas por nitrito de amilo, de butilo o de isobutilo. Se administran inhalados. Al tratarse de sustancias muy volátiles e inflamatorias, su ingestión puede llegar a ser mortal.
Produce estimulación y vasodilatación. A los pocos segundos de inhalarlo se produce una fuerte sensación de euforia, ligereza y deseo sexual. Pero los efectos desaparecen en seguida, produciéndose posteriormente depresión y agotamiento.
Otros efectos adversos, son el enrojecimiento de la cara y el cuello, cefalea, náuseas y vómitos, taquicardia e hipotensión ortostática.
Adicciones sin sustancia
Ludopatía
El participar en juegos de azar, es una actividad, como el consumo de alcohol, que en cantidades reducidas puede servir de entretenimiento, pero en cantidades excesivas se acaba convirtiendo en un serio problema. La barrera entre estos dos extremos es muy fina y es sencillo pasar de uno al otro, ya que parece tratarse de un continuo para el que no existe un claro punto de corte.
Custer y Milt (1985) caracterizan el juego patológico como “una enfermedad adictiva en donde el sujeto es empujado por un abrumador e intolerable impulso a jugar. El impulso persiste y progresa en intensidad y urgencia, consumiendo cada vez más tiempo, energía y recursos emocionales y materiales de que dispone el sujeto”. La percepción de la propia capacidad para dejar de jugar (controlar el juego) está alterada.
La persona con problemas de juego patológico presenta una alteración conductual en múltiples ámbitos de su vida cotidiana.
Se suelen considerar 5 tipos de jugador:
- El no jugador
- El jugador social
- El jugador problema
- El jugador patológico
- El jugador profesional
Las diferencias principales entre estos tipos de jugadores provienen de las cuantías y del control sobre el juego.
Adicción a internet
Con el desarrollo de Internet y su crecimiento exponencial han aparecido también los primeros casos de psicopatología relacionados con la red. La tarea de definir lo que es la adicción a Internet es algo que ya de partida supone un problema. Teniendo en cuenta los criterios que se siguen en las demás adicciones, podemos decir que el uso de Internet (como cualquier otro comportamiento) es susceptible de crear una adicción en función de la relación que el sujeto establezca con ese uso.
Hasta el momento se han señalado un conjunto preliminar de siete criterios para la identificación y predicción de la adicción a Internet:
- Nº Total de horas que pasas conectado
- Otras personas piensan que tienes un problema con Internet
- Experimentar serias consecuencias relacionadas con el uso de Internet
- Experimentar una intensa intimidad en la red
- Mantener la cantidad de tiempo que se pasa conectado como un secreto
- Edad (más joven incrementa el riesgo de adicción)
- No poder esperar para llegar al ordenador y conectarse
Aunque ha habido varios esfuerzos centrados en detectar la Adicción a Internet tomando como criterio el excesivo uso de la red, parece haber quedado claro que este no es un criterio válido para el diagnóstico. Muchos individuos, por razones de trabajo o estudios, deben pasar muchas horas conectados, delante del ordenador, pero eso no les convierte automáticamente en adictos.
Algunas de las señales de alerta a tener en cuenta serían:
- Comprobación reiterada del correo.
- Tiempo invertido delante del ordenador.
- Descuido de otras actividades, tanto sociales, laborales o básicas, como el aseo personal, horas de sueño u horarios de comidas alterados
- Carencias psicológicas de la persona, como por ejemplo Habilidades Sociales limitadas, baja autoestima, soledad, otras identidades pueden estar más predispuestas al desarrollo de una adicción a Internet.
Vigorexia
La vigorexia es un trastorno que se define por una preocupación excesiva por la imagen, un cuerpo musculoso, en la que existe una asociación entre belleza y aumento de masa muscular, llevando a una distorsión de la imagen corporal.
Los adolescentes son el conjunto más afectado por este trastorno ya que buscan ganar seguridad y autoestima con su cuerpo. Dedican muchas horas al gimnasio, siguen una dieta rica en proteínas y carbohidratos y se produce un consumo excesivo de anabolizantes y esteroides, con el riesgo que ello implica para la salud.
Pueden llegar a desarrollarse problemas físicos graves como alteraciones hepáticas, cardíacas, problemas de erección, psicológicos como continuos cambios bruscos de humor y sociales ya que las relaciones sociales se ven altamente limitadas.
